¡Convertíos!

La Cuaresma es para todos nosotros un tiempo de preparación para la gran fiesta de la Pascua. Al ser una fiesta muy grande, necesita una gran preparación.

Para prepararnos bien debemos cambiar, transformarnos, convertirnos. Convertirse significa girarse hacia Dios.

Durante la Cuaresma giramos hacia Dios intentando cambiarnos a nosotros mismos, podemos hacer pequeños sacrificios de cosas que nos cuestan. Algunos adultos, en este tiempo de Cuaresma, comen menos; esto es el ayuno. Jesús ayunó cuarenta días en el desierto para prepararse para su misión.

También queremos cambiar nuestra relación con los otros, ser más generosos y compartir con ellos nuestras cosas, nuestro tiempo, nuestra alegría; esto es la limosna. Jesús admiró a la viuda que hizo limosna porque dio todo cuanto tenía.

Y, finalmente, queremos convertirnos hacia Dios, girarnos todavía más hacia Él. Y esto solo podemos hacerlo con la oración. Deseamos que estas oraciones del tiempo de Cuaresma os ayuden a llevarlo a cabo.

  1. Por tu amor, oh Dios, ten compasión de mí; por tu gran ternura, borra mis culpas.
    Salmos 51,1
    ¿Pides tú a Dios que te borre tus culpas?
  2. Cuando hagas limosna, no se lo cuentes ni siquiera a tu más íntimo amigo. Hazlo en secreto, y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu recompensa.
    Mateo 6,3-4
    Y tú, ¿haces lo que Dios quiere solamente para que la gente te vea?
  3. Cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora en secreto a tu Padre. Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu recompensa.
    Mateo 6,6
    Y tú, cuando oras, ¿hablas por hablar?
  4. Cuando ayunes, lávate la cara y arréglate bien, para que la gente no advierta que estás ayunando. Solamente lo sabrá tu Padre, que está a solas contigo, y él te dará tu recompensa.
    Mateo 6,17-18
    Y tú, cuando haces algún sacrificio, ¿quieres que todo el mundo lo vea?