Los Niños en los Salmos

Esta es la tercera serie de “La Oración Diaria de la Biblia de los Niños” dedicada a los más pequeños. En las dos anteriores hablamos de los niños en el Nuevo Testamento y de los personajes bíblicos cuando eran niños.

Veréis que en estos textos de la Biblia se habla mucho del amor que los padres sienten por sus hijos. De cómo se les sientan en el regazo, les dan la mano en el camino de la vida y les perdonan siempre. Ah, y también se habla de ¡cómo deben vivir los hermanos!

Dios hace uso del amor que sienten los padres por sus hijos para explicarles el amor que Él siente por nosotros, que es todavía mayor.

  1. Tus ojos vieron mi cuerpo en formación; todo eso estaba escrito en tu libro.
    Habías señalado los días de mi vida
    cuando aún no existía ninguno de ellos.
    Salmos 139,16
    ¿Qué te gustaría que Dios hubiera escrito sobre ti en su libro?
  2. Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo; tú me formaste en el vientre de mi madre.
    Salmos 139,13
    ¿Quién conoce todos los rincones de tu cuerpo?
  3. Aún estaba yo en el vientre de mi madre y ya me apoyaba en ti.
    ¡Tú me hiciste nacer!
    ¡Siempre te alabaré!
    Salmos 71,6
    ¿Por qué no debemos dejar jamás de alabarle?
  4. Con la alabanza de los pequeños,
    de los niñitos de pecho,
    has construido una fortaleza
    por causa de tus enemigos,
    para acabar con rebeldes y adversarios.
    Salmos 8,2
    ¿En qué momento de la vida de Jesús se cumplió esta profecía?
    Una pista: fue en Jerusalén.
  5. Tú, señor, desde mi juventud
    eres mi esperanza y mi seguridad.
    Salmos 71,5
    ¿En qué pones tú tu seguridad?
    ¿En quién pones tú tu seguridad?
  6. stoy callado y tranquilo,
    como un niño recién amamantado
    que está en brazos de su madre.
    ¡Soy como un niño recién amamantado!
    Salmos 131,2
    ¿En cuál de los frutos del Espíritu te hace pensar este texto?
  7. Siempre he estado contigo.
    Me has tomado de la mano derecha, me has dirigido con tus consejos y al final me recibirás con honores.
    Salmos 73,23-24
    Y tú, ¿no te sueltas nunca de la mano del Señor?
  8. Dios mío, tú me has enseñado desde mi juventud, y aún sigo anunciando tus grandes obras.
    Salmos 71,17
    ¿Cómo te enseña el Señor?
  9. El Señor es, con los que le honran,
    tan tierno como un padre con sus hijos.
    Salmos 103,13
    ¿En qué parábola de Jesús te hace pensar este texto?
  10. No me dejes solo y sin amparo,
    pues tú eres mi Dios y salvador.
    Aunque mi padre y mi madre me abandonen, tú, Señor, te harás cargo de mí.
    Salmos 27,9-10
    ¿Quién puede quererte todavía más que tus padres?
  11. ¡Ved qué bueno y agradable es
    que los hermanos vivan unidos!
    Salmos 133,1
    ¿Cómo quiere Dios que viváis los hermanos?
  12. ¿Con qué limpiará el joven su camino?
    ¡Con guardar tu palabra!
    Salmos 119,9
    ¿Sabes encontrar tu camino en su palabra?
  13. ¡Que el Señor os aumente la descendencia a vosotros y a vuestros hijos!
    Salmos 115,14
    ¿Qué deseamos que nos aumente el Señor?