El pan nuestro de cada día

En esta cuarta petición, Jesús nos enseña cómo debemos orar a Dios para nuestras necesidades: las nuestras y las de nuestros hermanos. Es también un buen momento para darle las gracias por todo aquello que hemos recibido de él.

Jesús nos dice que podemos pedir a Dios el pan del día, no el pan de la semana ni el del mes. Como los israelitas en el desierto, que cada día cogían el maná que necesitaban para comer, ahora nosotros somos los Pedrogrinos que cada día pedimos con humildad a Dios aquello que necesitábamos para vivir.

La petición para nuestras necesidades está muy ligada a la petición de la venida del Reino de Dios. Jesús nos dice que si buscamos el Reino del cielo, Dios nos proveerá de aquello que necesitamos para vivir; ¡él bien lo sabe!

En el desierto de nuestra vida, Dios nos provee. Pero no solo nos provee de pan. Como Jesús respondió al diablo en las tentaciones, para vivir no es suficiente con el pan, necesitamos su palabra y su Espíritu Santo.

Cuando pedimos por el pan de cada día, además de pedir a Dios que nos provea en nuestras necesidades de la tierra, le estamos pidiendo el pan del cielo, que es Jesucristo, el único que puede satisfacer nuestra necesidad de salvación.

  1. Entonces el Señor dijo a Moisés:
    –Voy a hacer que os llueva comida del cielo. La gente saldrá a diario a recoger únicamente lo necesario para el día.
    Éxodo 16,4
    ¿Qué crees que tienen en común lo que Dios dijo a los israelitas en el desierto y lo que Jesús nos dice a nosotros en esta petición del Padrenuestro?
  2. Joven fui y he envejecido,
    y no he visto justo desamparado
    ni a su descendencia que mendigue pan.
    Salmos 37,25
    ¿Qué nos aconseja el rey David en el salmo para que no nos falte nunca el pan?
  3. Todos ellos esperan de ti
    que les des su comida a su tiempo.
    Salmos 104,27
    Cuando rezas el Padrenuestro, ¿das gracias a Dios por todo lo que te da a tu tiempo?
  4. Mirad las aves que vuelan por el cielo: ni siembran ni siegan ni almacenan en graneros la cosecha; sin embargo, vuestro Padre que está en el cielo les da de comer. Pues bien, ¿acaso no valéis vosotros más que las aves?
    Mateo 6,26
    Qué respondes tú a Jesús cuando te dice:
    ¿No valéis vosotros más que las aves?
  5. No estéis preocupados y preguntándoos: ‘¿Qué vamos a comer?’ o ‘¿Qué vamos a beber?’ o ‘¿Con qué nos vamos a vestir?’ Los que no conocen a Dios se preocupan por todas esas cosas, pero vosotros tenéis un Padre celestial que ya sabe que las necesitáis.
    Mateo 6,31-32
    ¿Te preocupas por la comida y la bebida o por la ropa o por cualquier otra cosa?
  6. Buscad primeramente el reino de los cielos y el hacer lo que es justo delante de Dios, y todas esas cosas se os darán por añadidura.
    Mateo 6,33
    ¿Qué debemos hacer para poder pedir a Dios lo que necesitamos?
  7. No estéis preocupados por el día de mañana, porque mañana ya habrá tiempo de preocuparse. A cada día le basta con sus propios problemas.
    Mateo 6,34
    ¿De qué preocupaciones debes liberarte tú, sabiendo que Dios vela por todas tus necesidades?
  8. ¿Acaso alguno de vosotros sería capaz de darle a su hijo una piedra cuando le pide pan? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en el cielo las dará a quienes se las pidan!
    Mateo 7,9.11
    ¿Cuáles son las cosas buenas que solo nuestro Padre del cielo puede darnos?
  9. “Despide a la gente, para que vayan a las aldeas y se compren comida.” Jesús les contestó: “Dadles vosotros de comer.” Respondieron: “No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.”
    Mateo 14,15-17
    Cuando pedimos nuestro pan, ¿podemos pensar solo en nosotros mismos?
  10. Tomó en sus manos los cinco panes y los dos peces y, mirando al cielo, dio gracias a Dios, partió los panes, se los dio a los discípulos y ellos los repartieron entre la gente. Todos comieron hasta quedar satisfechos.
    Mateo 14,19-20
    ¿Das tú a Jesús tus panes y tus peces para que él pueda hacer milagros?
  11. Vosotros no me buscáis porque hayáis visto las señales milagrosas, sino porque habéis comido hasta hartaros. No trabajéis por la comida que se acaba, sino por la comida que permanece y os da vida eterna.
    Juan 6,26-27
    ¿Cuál es el alimento que permanece y da vida eterna?
  12. Se acercó el diablo a Jesús para ponerle a prueba, y le dijo: “Si de veras eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en panes” Pero Jesús le contestó: “La Escritura dice: ‘No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que salga de los labios de Dios.”
    Mateo 4,3-4
    ¿Qué dice Jesús que necesitamos para vivir, además de pan?
  13. Os aseguro que no fue Moisés quien os dio el pan del cielo. ¡Mi Padre es quien os da el verdadero pan del cielo! Porque el pan que Dios da es aquel que ha bajado del cielo y da vida al mundo.
    Juan 6,32-33
    ¿Quién es el pan del cielo?
  14. Hablo del pan que ha bajado del cielo. Este pan no es como el maná que comieron vuestros antepasados, que murieron a pesar de haberlo comido. El que coma de este pan, vivirá para siempre.
    Juan 6,58
    ¿Cuál es la recompensa de los que comen el pan del cielo?
  15. Ellos le pidieron:
    –Señor, danos siempre ese pan.
    Y Jesús les dijo:
    –Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca más tendrá hambre, y el que en mí cree, nunca más tendrá sed.
    Juan 6,34-35
    Cuando oras con el Padrenuestro, ¿pides solamente el pan de la tierra, o pides también el pan del cielo?