El Reino, el Poder y la Gloria

“Porque son vuestros para siempre el Reino, el Poder y la Gloria.”

Jesús hizo uso de estas palabras para centrar en Dios nuestra atención al final de la oración. Y con estas palabras cerramos las series dedicadas al Padrenuestro.

Hemos pedido a Dios que su Nombre sea santificado y ahora lo loamos y le damos gracias porque su Nombre es glorificado para siempre.

Hemos pedido a Dios que se haga su Voluntad y ahora lo loamos y le damos gracias porque nos envía su Espíritu Santo para conocer su Voluntad y cumplirla.

Hemos pedido a Dios que venga a su Reino y ahora lo loamos y le damos gracias porque Él es el Rey del Universo y su soberanía dura para siempre.

Y, desde la loanza y la acción de gracias, terminamos diciendo: “Amén”, ¡que así sea, vuestro es el Reino, el Poder y la Gloria para siempre, Señor!

  1. Tú eres digno, Señor y Dios nuestro,
    de recibir la gloria, el honor y el poder,
    porque tú has creado todas las cosas.
    Apocalipsis 4,11
    Cada mañana, contemplar aquello que Dios ha creado, ¿no te trae, a tus labios y a tu lengua, su loanza?
  2. David bendijo al Señor diciendo: “¡Bendito seas para siempre, Señor! ¡Tuyos son, Señor, la grandeza, el poder, la gloria, el dominio y la majestad! Porque todo lo que hay en el cielo y en la tierra es tuyo.”
    1 Crónicas 29,10-11
    ¿En qué tiempo y en qué espacio situaba el Rey David el poder y la gloria de Dios?
  3. David bendijo al Señor diciendo: “Tuyo es también el reino. La fuerza y el poder están en tu mano, y en tu mano está también el dar grandeza y poder a todos. Por eso, Dios nuestro, te damos ahora gracias y alabamos tu glorioso nombre.”
    1 Crónicas 29,11-13
    ¿En qué consistía para el Rey David la realeza de Dios?
  4. Entonces vendrá el fin, cuando Cristo derrote a todos los señoríos, autoridades y poderes, y entregue el reino al Dios y Padre.
    1 Corintios 15,24
    ¿Cuándo reinará el Señor para siempre y su reinado no tendrá fin?
  5. Oí también que todas las cosas creadas por Dios decían: “¡Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea dada la alabanza, el honor, la gloria y el poder por todos los siglos!”
    Los cuatro seres vivientes respondían: “¡Amén!”
    Apocalipsis 5,13-14
    ¿Respondes tú también “Amén” al Reino, el Poder y la Gloria ahora y por siempre?