¡Auméntanos la fe!

Jesús explicó a sus discípulos que todo es posible para el que tiene fe. Quizá por eso ellos le pidieron que les aumentara la fe. Querían tener una fe fuerte que les disipara las dudas y los miedos. ¡Querían plantar árboles en medio del mar y mover montañas!

Pero cuando Jesús murió en la cruz, el miedo y las dudas les volvieron de repente. Necesitaron la resurrección para hacerlos desaparecer por siempre jamás. Fue entonces cuando su fe fue tan grande que pudieron curar enfermedades y males de todo tipo y perdonar los pecados, tal y como el Señor les había dicho.

También nosotros, en la oración, confiadamente y sin dudar, pedimos al Señor Jesús que nos aumente la fe, que nos dé una fe tan grande como la de sus discípulos, y que esta fe nos sea camino de salvación.

  1. –¿Cómo que ‘si puedes’? ¡Para el que cree, todo es posible!
    Entonces el padre del muchacho gritó:
    –Yo creo. ¡Ayúdame a creer más!
    Marcos 9,23-24
    ¿Quién puede ayudarnos a creer más, si se lo pedimos?
  2. Los apóstoles pidieron al Señor: “Danos más fe“.
    El Señor les contestó: “Si tuvierais fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podríais decirle a esta morera: ‘Desarráigate de aquí y plántate en el mar’, y el árbol os obedecería“.
    Lucas 17,5-6
    ¿En quién debemos mantener fija nuestra mirada, si queremos recorrer el camino de la fe?
  3. Bajó Pedro de la barca y comenzó a andar sobre el agua en dirección a Jesús, pero al notar la fuerza del viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, gritó: “¡Sálvame, Señor!” Al momento, Jesús le tomó de la mano y le dijo: “¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?”
    Mateo 14,28-31
    ¿Quién es el peor enemigo de la fe?
  4. Tened fe en Dios. Os aseguro que si alguien dice a ese monte: ‘¡Quítate de ahí y arrójate al mar!’, y no lo hace con dudas, sino creyendo que ha de suceder lo que dice, entonces sucederá.
    Marcos 11,22-23
    ¿Cómo nos dice Jesús que debe ser nuestra fe?
  5. Dijo su madre a los que estaban sirviendo:
    –Haced lo que él os diga.
    Juan 2,5
    ¿Quién fue la primera persona que creyó en Jesús, sin dudar?
  6. –¡Señor, sálvanos! ¡Nos estamos hundiendo!
    Él les contestó:
    –¿Por qué tanto miedo? ¡Qué poca es vuestra fe!
    Dicho esto se levantó, dio una orden al viento y al mar, y todo quedó completamente en calma.
    Mateo 8,25-26
    ¿Quién es el peor enemigo del miedo?
  7. –Tu hija ha muerto. ¿Para qué molestar más al Maestro?
    Pero Jesús, sin hacer caso de ellos, dijo al jefe de la sinagoga:
    –No tengas miedo. Cree solamente.
    Marcos 5,35-36
    ¿Cómo podemos combatir el miedo a la muerte?
  8. Todo lo que al orar pidáis con fe, lo recibiréis.
    Mateo 21,22
    ¿Cómo quiere Jesús que oremos?
  9. Cuando entró en la casa, los ciegos se le acercaron. Él les preguntó: “¿Creéis que puedo hacer esto?” “Sí, Señor”, le contestaron. Entonces Jesús les tocó los ojos y les dijo: “Hágase conforme a la fe que tenéis.” Y recobraron la vista.
    Mateo 9,28-30
    ¿Qué significa que la fe abre nuestros ojos?
  10. –Señor, yo no merezco que entres en mi casa. Basta que des la orden y mi asistente quedará sanado.
    Al oir esto, Jesús se quedó admirado y dijo a los que le seguían:
    –Os aseguro que no he encontrado a nadie en Israel con tanta fe como este hombre.
    Mateo 8,8.10
    ¿Necesitó el centurión volver a su casa para saber que su criado se había curado?
  11. Allí le llevaron un paralítico acostado en una camilla; y al ver Jesús la fe de aquella gente, dijo al enfermo:
    –Ánimo, hijo, tus pecados quedan perdonados.
    Mateo 9,2
    ¿La fe de quién hizo que Jesús perdonara los pecados al paralítico?
  12. Luego dijo a la mujer: “Tus pecados te son perdonados.” Los otros invitados que estaban allí comenzaron a preguntarse: “¿Quién es este que hasta perdona pecados?” Pero Jesús añadió, dirigiéndose a la mujer: “Por tu fe has sido salvada. Vete tranquila.”
    Lucas 7,48-50
    ¿Por qué perdonó Jesús los pecados a aquella mujer?
  13. Entonces una mujer se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de su capa. Porque pensaba: “Con solo tocar su capa quedaré sana.” Pero Jesús, volviéndose, vio a la mujer y le dijo: “Ánimo, hija, por tu fe has quedado sanada.” Y desde aquel momento quedó sana.
    Mateo 9,20-22
    ¿Qué le dio primero Jesús a aquella mujer: la curación o la salvación?
  14. Jesús dijo: “¿Acaso no son diez los que quedaron limpios de su enfermedad? ¿Dónde están los otros nueve? ¿Únicamente este extranjero ha vuelto para alabar a Dios?” Y dijo al hombre: “Levántate y vete. Por tu fe has sido sanado.”
    Lucas 17,17-19
    Los diez fueron curados, pero ¿fueron también los diez los que fueron salvados?
  15. Pero a quienes le recibieron y creyeron en él les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios.
    Juan 1,12
    ¿Cuál es la recompensa para nuestra fe?