Madres e hijos que se quieren

Esta serie es un homenaje a todas las madres que oran con vosotros y también a todas las madres de alrededor del mundo. ¡En ella encontraréis felicidad, dicha y alegría en abundancia!

En la Biblia, Dios usa el amor que una madre siente por su bebé para ayudarnos a entender un poco la grandeza de su amor, que es infinito. Dios nos habla de cómo debemos confiar en Él, de cómo nos reconforta y de la paz que solo Él nos puede dar y usa imágenes de madres e hijos que se quieren.

También encontraréis la manera como Dios quiere que tratemos a nuestras madres (¡y a nuestros padres!). Recordaremos que uno de los mandamientos nos dice que debemos honorar al padre y a la madre, si queremos ser felices. Y oraremos con consejos del libro de los Proverbios que iluminan las relaciones de los padres con los hijos.

Más adelante dedicaremos otra serie a las madres concretas de la Biblia y oraremos con sus historias, pero hemos querido empezar con las madres sin nombre de las escrituras, que son también vuestras madres.

¡Atención, madres! Como estas oraciones están dedicadas a vosotras, deberéis responder a algunas preguntas; mucha suerte. (Ah, y los padres no creáis que os escaparéis: ¡también hay para vosotros!)

  1. A la mujer que no tuvo hijos
    le da la alegría de ser madre
    y de tener su propio hogar.
    Salmos 113,9
    ¿Te ha explicado alguna vez tu mamá su alegría cuando naciste?
    ¡Pregúntale!
  2. Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo;
    tú me formaste en el vientre de mi madre.
    Salmos 139,13
    ¿Quién formó todo tu cuerpo?
  3. Tú me hiciste nacer del vientre de mi madre; en su pecho me hiciste descansar. Desde antes que yo naciera, fui puesto bajo tu cuidado; desde el vientre de mi madre, mi Dios eres tú.
    Salmos 22,9-10
    ¿Quién puede quererte todavía más que tu madre?
  4. Ella os alimentará,
    os llevará en sus brazos
    y os acariciará sobre sus rodillas.
    Como una madre consuela a su hijo,
    así os consolaré yo.
    Isaías 66,12-13
    ¿Cómo nos consuela el Señor cuando estamos tristes?
  5. Estoy callado y tranquilo, como un niño recién amamantado que está en brazos de su madre. ¡Soy como un niño recién amamantado!
    Salmos 131,2
    ¿Cómo es la tranquilidad del alma que solo puede darte el Señor?
  6. Honra a tu padre y a tu madre, tal como el Señor tu Dios te lo ha ordenado, para que vivas una larga vida y te vaya bien en la tierra que te da el Señor tu Dios.
    Deuteronomio 5,16
    ¿Qué nos pide el Señor que hagamos para vivir una larga vida y que nos vaya bien en la tierra?
  7. Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto agrada al Señor.
    Colosenses 3,20
    ¿Por qué debemos obedecer a nuestros padres?
  8. Hijo mío, escucha la instrucción de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre.
    Proverbios 1,8
    ¿Quién te dice la Biblia que son los instructores y los enseñantes más importantes de tu vida?
  9. La madre habla siempre con sabiduría
    y da con amor sus enseñanzas.
    Proverbios 31,26
    Madres, ¿instruyen vuestros labios con amor?
  10. El hijo sabio alegra a sus padres;
    el hijo necio los hace sufrir.
    Proverbios 10,1
    Tú, ¿alegras o haces sufrir?
  11. Sus hijos y su esposo la alaban.
    Proverbios 31,28
    Hijos, ¿recordáis alabar a vuestra mare?
    Maridos, ¿os aseguráis de cantar sus alabanzas?
  12. ¡Alabadla ante todo el pueblo!
    ¡Dadle crédito por todo lo que ha hecho!
    Proverbios 31,31
    Hijos y maridos, ¿alabáis y dais crédito públicamente a vuestra madre y esposa?
  13. Atiende a tu padre, que te engendró;
    no desprecies a tu madre cuando sea anciana.
    Proverbios 23,22
    ¿Cómo tratarás a tu madre cuando sea anciana?
  14. Los hijos que nos nacen son ricas bendiciones del Señor.
    Salmos 127,3
    Madres y padres, ¿tratáis y amáis a vuestros hijos como una rica bendición del Señor?