Pedid, y Dios os dará

Hemos dedicado varias series a hablar de la oración. Si queréis volver a leerlas, os recomiendo las series: “El Señor nos escucha”, “Escuchemos su voz” y “Enséñanos a Orar”, además de las series dedicadas al Padrenuestro.

En esta serie hablaremos de un determinado tipo de oraciones: las oraciones de petición. Son oraciones en las que pedimos cosas a Dios.

Pero, ¿podemos nosotros pedirle cosas a Dios? ¿Podemos pedirle cosas materiales, o solo podemos pedir cosas espirituales? ¿No deberíamos orar solo loándole, dándole gracias o pidiéndole que nos perdone nuestras faltas?

Jesús nos responde. Él habló mucho de este tipo de oraciones y por eso todos los versos de la Biblia de esta serie son de los evangelios.

Veréis que las palabras de Jesús en esta serie son repetitivas. Jesús sabía que a veces no tenemos suficiente con una sola vez para entender las cosas y quiso asegurarse de que le comprendíamos. Por eso, todos los textos que leéis repiten de formas distintas las mismas palabras: “Pedid, y Dios os dará”.

Así pues, ya lo sabéis, ¡a orar!

  1. Por eso os digo que todo lo que pidáis en oración, creed que ya lo habéis conseguido y lo recibiréis.
    Marcos 11,24
    ¿Cómo debemos pedir las cosas a Dios?
  2. Pedid y Dios os dará, buscad y encontraréis, llamad a la puerta y se os abrirá.
    Mateo 7,7
    ¿Cómo debemos buscar a Dios?
  3. El que pide recibe, el que busca encuentra y al que llama se le abre.
    Mateo 7,8
    ¿Cómo debemos llamar para que Dios nos abra?
  4. Os aseguro que el Padre os dará todo lo que le pidáis en mi nombre.
    Juan 16,23
    ¿En nombre de quién oramos para tener la seguridad de llegar a nuestro Padre del cielo?
  5. Yo haré cualquier cosa que me pidáis en mi nombre.
    Juan 14,14
    ¿En quién ponemos toda nuestra confianza cuando oramos?
  6. Danos cada día el pan que necesitamos.
    Lucas 11,3
    ¿Podemos pedir a Dios las cosas que necesitamos cada día?
  7. El Padre que está en el cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan.
    Lucas 11,13
    ¿Podemos pedir a Dios que nos envíe al Espíritu Santo?