Perdidos

Esta serie la dedicamos a todos los que estando perdidos necesitamos del buen pastor, que es Jesús, para salvarnos. Es decir, que está dedicada a todos nosotros.

Jesús usó tres parábolas para explicarnos cómo Dios Padre y él mismo aman a aquellos que están perdidos y cómo los buscan incansablemente para salvarlos. Son: “La oveja perdida”, “La moneda perdida” y “El hijo pródigo”. Son algunas de las historias más bellas de la Biblia.

Veréis en estas historias que Dios busca siempre nuestra salvación. Él no se cansa nunca de buscarnos, como a la oveja perdida, como a la moneda perdida. Nos espera siempre, con paciencia infinita, como hijo pródigo. Y nos perdona siempre.

Estas historias están llenas de alegría, ¡todas ellas terminan con una fiesta! El pastor invita a los amigos y a los vecinos; la mujer invita a sus amigas y a las vecinas; el padre organiza el convite más soberbio. ¡Fiesta grande!

Que el saberos salvados por Jesús, el buen pastor, os llene de alegría y que contagiéis esta alegría a todo el mundo, ¡porque vosotros sois la sal de la tierra!

  1. –¿Quién de vosotros, si tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las otras noventa y nueve en el campo y va en busca de la oveja perdida, hasta encontrarla?
    Lucas 15,4
    ¿Cuándo eres tú la oveja perdida?
  2. –Cuando encuentra la oveja la pone contento sobre sus hombros, y al llegar a casa junta a sus amigos y vecinos y les dice: “¡Felicitadme, porque ya he encontrado la oveja que se me había perdido!”
    Lucas 15,5-6
    ¿Cómo se siente tu pastor cuando te encuentra? Y tú, ¿cómo te sientes?
  3. Os digo que hay también más alegría en el cielo por un pecador que se convierte, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
    Lucas 15,7
    ¿Qué debes hacer tú para que el cielo se alegre?
  4. –¿Qué mujer que tiene diez monedas y pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla?
    Lucas 15,8
    ¿Cuál es la lámpara que Dios nos ha dado que ilumina el camino de retorno hasta Él?
  5. –Cuando la mujer encuentra la moneda reúne a sus amigas y vecinas y les dice: “¡Felicitadme, porque ya he encontrado la moneda que había perdido!”
    Lucas 15,9
    ¿En qué gastó aquella mujer la moneda que había encontrado? ¿Por qué?
  6. –Os digo que así también hay alegría entre los ángeles de Dios por un pecador que se convierte.
    Lucas 15,10
    ¿Qué debes hacer tú para que los ángeles de Dios se alegren?
  7. -Padre, he pecado contra Dios y contra ti, y ya no merezco llamarme tu hijo. Pero el padre ordenó a sus criados: “¡Vamos a comer y a hacer fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a vivir; se había perdido y le hemos encontrado!”
    Lucas 15,21-22.24
    Cuando encontró la oveja, se alegró el cielo. Cuando encontró la moneda, se alegraron los ángeles. ¿Quién se alegra cuando reencuentra al hijo?
  8. El padre contestó al hermano mayor que se indignó: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero ahora debemos hacer fiesta y alegrarnos, porque tu hermano, que estaba muerto y ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado.’
    Lucas 15,31-32
    Una oveja se había perdido.
    Una moneda se había perdido.
    ¿Cuántos hijos se habían perdido?
  9. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si se pierde o se destruye a sí mismo?
    Lucas 9,25
    ¿Recordarás esta frase de Jesús cuando seas mayor o intentarás olvidarla?
  10. El que trate de salvar su vida, la perderá; en cambio, el que pierda su vida por causa mía, la salvará.
    Mateo 10,39
    ¿Qué nos dice Jesús que debemos hacer para encontrar el sentido de nuestra vida?
  11. Cuando estaba con ellos en este mundo, los cuidaba y los protegía con el poder de tu nombre, el nombre que me has dado. Y ninguno de ellos se perdió, sino aquel que ya estaba perdido.
    Juan 17,12
    ¿Puedes tú perderte si Jesús, el buen pastor, vela por ti y permanece siempre a tu lado?
  12. El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido.
    Lucas 19,10
    ¿Cuál fue la misión de Jesús en la tierra?
  13. –Vosotros sois la sal de este mundo. Pero si la sal deja de ser salada, ¿cómo seguirá salando?
    Mateo 5,13
    ¿Cuál es nuestra misión en la tierra?