Dichosos los de corazón limpio

La Biblia nos habla del corazón como lo más profundo de la persona, de donde brotan todos los pensamientos, los deseos, las intenciones, las decisiones, las palabras y las obras. Por eso, su pureza, su limpieza y su sinceridad tienen la mayor recompensa: ver a Dios.

Lo que se opone a la limpieza de corazón es la hipocresía. Cuando nuestras acciones buscan en primer lugar la admiración de los otros, estamos dejando Dios a un lado. Jesús acusa a los fariseos de esta hipocresía y nos alerta a nosotros para que no caigamos en ella.

De un corazón puro nacen intenciones sinceras, que no engañan. Las obras de un corazón limpio son las de las bienaventuranzas: actos de amor, de justicia y de compasión.

Esta limpieza de corazón nos permite ver a Dios. Cuando purificamos nuestro corazón de las tentaciones del mundo que pueden ensuciarlo, la imagen de Dios se nos hace clara. Dios se deja contemplar.

Las bienaventuranzas son el retrato de Jesús; por eso, él es el modelo de los limpios de corazón. Su corazón es limpio del todo y por este motivo él contempla Dios cara a cara: su vida es una relación constante de intercambio con Dios Padre.

Pero nosotros no podemos conseguir ser limprios de corazón con nuestro esfuerzo; necesitamos que Dios nos ayude. Cuando lloramos por nuestra incapacidad y nos consumen el hambre y la sed de ser justos, Dios se compadece de nosotros y convierte nuestro corazón de piedra en un corazón de carne, limpio y puro como el que él creó en el paraíso. Es entonces cuando lo vemos.

  1. Dichosos los de corazón limpio, porque verán a Dios.
    Mateo 5,8
    ¿Qué te parece lo que promete esta bienaventuranza en comparación con lo que prometen las anteriores: “el Reino de Dios”, “ser consolados”, etc?
  2. Esta es la generación de quienes lo buscan, de los que anhelan tu rostro, Dios de Jacob.
    Salmo 24,6
    ¿Cuál es la primera condición para poder ver a Dios?
  3. ¿Quién podrá subir al monte del Señor?
    ¿Quién podrá permanecer en su santa morada?
    El de manos honradas y corazón limpio.
    Salm 24,3-4a
    ¿Cómo debe ser tu corazón para poder ver a Dios?
  4. Señor ¿quién podrá habitar en tu Tienda?,
    ¿quién podrá morar en tu monte santo?
    El que camina con rectitud,
    practica la justicia
    y es sincero en su interior.
    Salmo 15,1-2
    Com ha de ser el teu cor per poder veure Déu?
  5. Moisés suplicó: “¡Déjame ver tu gloria!” Y el Señor le respondió: “Cuando pase mi gloria, te esconderé en el hueco de mi mano hasta que yo haya pasado. Después, cuando retire mi mano, podrás ver mi espalda, pero no mi rostro.”
    Éxodo 33,18.22-23
    ¿Cómo debía ser Moisés para que Dios permitiera verle?
  6. Me dije entonces:
    “¡Ay de mí, estoy perdido!
    Soy un hombre de labios impuros,
    Yo, que habito entre gente
    de labios impuros,
    Y he visto con mis propios ojos
    Al Rey, Señor del universo.”
    Isaías 6,5
    ¿Qué significa para ti tener los labios impuros?
  7. Después que me arranquen la piel,
    Ya sin carne, podré ver a Dios.
    Sí, yo mismo lo contemplaré;
    Mis ojos lo verán, no un extraño.
    Job 19,26-27
    ¿Cuándo esperaba Job poder ver a Dios definitivamente?
  8. A penas lo vi, caí fulminado a sus pies; pero él me tocó con su mano derecha y me dijo: “No temas”.
    Apocalipsis 1,17
    ¿Qué palabras, que tantas veces había escuchado de Jesús, escuchó Juan al ver a Dios?
  9. Fueron los pastores a toda prisa y encontraron a María, a José y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron todo lo que el ángel les había dicho acerca del niño.
    Lucas 2,16-17
    ¿Por qué escogió Dios a aquellos pastores para ser los primeros en ver y contar el nacimiento de Jesús, Dios entre nosotros?
  10. A Dios nadie lo vio jamás;
    El Hijo único que es Dios
    y vive en íntima unión con el Padre,
    nos lo ha dado a conocer.
    Juan 1,18
    ¿Quién tenía el corazón tan limpio que veía a Dios constantemente?
  11. Acumulad riquezas en el cielo, donde no se apolillan ni se echan a perder y donde no hay ladrones que entren a robarlas. Pues donde tengas tus riquezas, allí tendrás también el corazón.
    Mateo 6,20-21
    ¿Dónde deben estar tus riquezas para que tu corazón esté limpio?
  12. Lo que sale de la boca procede del corazón, y eso es lo que hace impura a la persona. Porque del corazón proceden las malas intenciones.
    Mateo 15,18-19
    Si tu corazón está limpio, ¿cómo serán todas tus intenciones?
  13. ¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que os hacéis pasar por justos delante de la gente pero vuestro interior está lleno de hipocresía y maldad!
    Mateo 23,27-28
    ¿Se puede ser limpio de corazón pareciendo justo delante de la gente, pero estando lleno de hipocresía y maldad?