Felices los que trabajan por la paz

En la Biblia, la palabra paz quiere decir mucho más que ausencia de violencia o tranquilidad y orden. La paz de la Biblia significa bienestar, descanso, seguridad, triunfo y gloria.

La paz, en las bienaventuranzas, empieza por la paz del hombre con Dios. Quien se convierte se somete a la voluntad de Dios, y al acoger el Espíritu Santo recibe, como uno de sus frutos, la paz que el mundo no le puede dar.

La paz con Dios, la paz espiritual, nos lleva a la paz con uno mismo, que es una paz interior. Podríamos decir que la fuente de donde brota la paz interior es la relación constante con el Señor, el abandono a su voluntad.

Cuando conseguimos estar en paz con Dios y con nosotros mismos, podemos empezar a vivir en paz con los otros. Paz con Dios, paz con uno mismo, paz con los que nos rodean.

Y llegados a este punto, podemos empezar a ser trabajadores por la paz, como la bienaventuranza nos pide, construyendo la paz entre las otras personas y la paz de las personas con Dios. Cuando reconciliamos los adversarios, apaciguar los odios o unimos los que se han dividido, estamos construyendo la paz entre los otros. Cuando les traspasamos la paz que Dios nos ha dado, estamos edificando su paz con Dios.

Para poder hacer esto tenemos que imitar a Jesucristo, hijo de Dios y supremo constructor de la paz. De esta forma podremos cumplir la bienaventuranza i Dios nos concederá ser sus hijos.

  1. Felices los que trabajan a favor de la paz, porque Dios los llamará hijos suyos.
    Mateo 5,9
    ¿Con quién debemos estar en paz?
  2. Se llamará Salomón, y en sus años concederé paz y descanso a Israel. Él será mi hijo y yo seré su padre, y consolidaré para siempre su reinado sobre Israel.
    1 Crónicas 22,9b.10b
    Si Salomón fue el hombre de paz, ¿quién sería el príncipe de paz, el Hijo verdadero del Padre?
  3. El amor y la verdad se han encontrado, la justicia y la paz se abrazan.
    Salmo 85,11
    ¿Con qué debe abrazarse la paz para ser verdadera?
  4. Nos ha nacido un niño, un hijo se nos ha dado: trae el señorío encima de sus hombros, y tiene como nombre: Consejero Admirable, Héroe Divino, Padre Eterno, Príncipe Pacífico. Para aumentar el señorío con una paz sin fronteras lo asentará en todo su territorio.
    Isaías 9,5-6a
    Si Jesús es el príncipe de paz, ¿quién es el Rey de paz, el verdadero y supremo constructor de la paz?
  5. Haré con ellos una alianza de paz, que será para ellos una alianza eterna, y haré que se multipliquen. Pondré mi santuario en medio de ellos para siempre; mi morada estará junto a ellos. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
    Ezequiel 37,26-27
    ¿Quién debe estar en medio de nuestra vida para que nuestra paz sea perpetua?
  6. Apareció junto al ángel una multitud de otros ángeles del cielo, que alababan al Señor y decían: “¡Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres que gozan de su favor!”
    Lucas 2,13
    ¿Qué quiere Dios para los hombres que gozan de su favor?
    ¿Cómo debemos responder nosotros?
  7. A cuantos recibieron la Palabra y creyeron en ella, les concedió el llegar a ser hijos de Dios.
    Juan 1,12
    ¿Cuáles son las dos condiciones que este verso y la bienaventuranza nos piden para ser hijos de Dios?
  8. Os dejo la paz, mi paz os doy. Una paz que no es la que el mundo da. No viváis angustiados ni tengáis miedo.
    Juan 14,27
    ¿Cómo es la paz que Jesús nos da?
  9. Jesús volvió a decir a los discípulos: “La paz esté con vosotros. Como el Padre me envió a mí, así os envío yo a vosotros.“
    Sopló entonces sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo.“
    Juan 20,21-22
    ¿Quién nos da y renueva continuamente la paz de Jesús?
  10. El Espíritu produce amor, alegría, paz, tolerancia, amabilidad, bondad, lealtad, humildad y dominio de sí mismo.
    Gálatas 5,22-23a
    ¿Pides tú al Espíritu Santo que te de la paz de Jesús?
    Si quieres saber más cosas de los Frutos del Espíritu, puedes leer la serie: “Los Frutos del Espíritu”.
  11. Restablecidos, pues, en la amistad divina por medio de la fe, Jesucristo nuestro Señor nos mantiene en paz con Dios.
    Romanos 5,1
    ¿Qué te parece que viene antes, la fe o la paz?
  12. Es preciso que empuñéis las armas que Dios os proporciona. Estad, pues, listos para el combate: calzados vuestros pies con el celo por anunciar el evangelio de la paz.
    Efesios 6,13a.15
    i Dios hizo una alianza de paz con los hombres en el Antiguo Testamento, ¿qué les dio paz en el Nuevo Testamento?
  13. Nada debe angustiaros; al contrario, presentad a Dios vuestros deseos, acompañados de vuestras oraciones y súplicas con un corazón agradecido. Y la paz de Dios, que desborda toda inteligencia, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos por medio de Cristo Jesús.
    Filipenses 4,6-7
    ¿Qué debemos hacer para que la paz de Dios guarde nuestros corazones y nuestros pensamientos?
  14. Los artífices de la paz siembran en paz, para obtener el fruto de una vida recta.
    Santiago 3,18
    ¿Qué significa trabajar por la paz?
  15. ¡Mirad qué amor tan inmenso el del Padre, que nos proclama y nos hace ser hijos suyos!
    1 Juan 3,1a
    ¿Qué debes hacer tú, en tu vida de cada día, para poder ser proclamado hijo de Dios?